26 de agosto de 2005

Generación del 27: Rafael Alberti

ALGUIEN

Alguien barre
y canta
y barre
(zuecos en la madrugada).
Alguien
dispara las puertas.
¡Qué miedo,
madre!
(¡Ay, los que en andas del viento,
en un velero a estas horas
vayan arando los mares!)
Alguien barre
y canta
y barre.
Algún caballo, alejándose,
imprime su pie en el eco
de la calle.
¡Qué miedo,
madre!
¡Si alguien llamara a la puerta!
¡Si se apareciera padre
con su túnica talar
chorreando!...
¡Qué horror,
madre!
Alguien barre
y canta
y barre.

Rafael Alberti


SE EQUIVOCÓ LA PALOMA...

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

Rafael Alberti


SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA...

A Rodolfo Halffter

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el ancla una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento la vela!

Rafael Alberti


LO QUE DEJÉ POR TI

Ah! cchi nun vede sta parte de monno
Nun za nnemmanco pe cche ccosa è nnato.
G. G. BELLI

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío,
dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

Rafael Alberti


RETORNO DEL AMOR EN LA NOCHE TRISTE

Ven, amor mío, ven, en esta noche
sola y triste de Italia. Son tus hombros
fuertes y bellos los que necesito.
Son tus preciosos brazos, la largura
maciza de tus muslos y ese arranque
de pierna, esa compacta
línea que te rodea y te suspende,
dichoso mar, abierta playa mía.
¿Cómo decirte, amor, en esta noche
solitaria de Génova, escuchando
el corazón azul del oleaje,
que eres tú la que vienes por la espuma?
Bésame, amor, en esta noche triste.
Te diré las palabras que mis labios,
de tanto amor, mi amor, no se atrevieron.
Amor mío, amor mío, es tu cabeza
de oro tendido junto a mí, su ardiente
bosque largo de otoño quien me escucha.
Óyeme, que te llamo. Vida mía,
sí, vida mía, vida mía sola.

¿De quién más, de quién más si solamente
puedo ser yo quien cante a tus oídos:
vida, vida, mi vida, vida mía?
¿Qué soy sin ti, mi amor? Dime que fuera
sin ese fuerte y dulce muro blando
que me da luz cuando me da la sombra,
sueño, cuando se escapa de mis ojos.
Yo no puedo dormir. ¡Cuántas auroras,
oscuras, braceando en las tinieblas,
sin encontrarte, amor! ¡Cuántos amargos
golpes de sal, sin ti, contra mi boca!
¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Dime, amor mío.
¿Me escuchas? ¿No me sientes
llegar como una lágrima llamándote,
por encima del mar, en esta noche?

Rafael Alberti

Haiku

Mi cuenco de mendigar
acepta hojas caídas

Taneda Santôka

Versión de Vicente Haya y Hiroko Tsuji

25 de agosto de 2005

De lo breve: Pierre Reverdy

FETICHE
FÉTICHE

Muñequita, mascota que se resiste en mi ventana al capricho del viento. La lluvia empapó su vestido, su cara y sus manos, que pierden el color. También le falta una pierna, pero le queda su sortija y con ella, su poder. En invierno llama al cristal con su piecito calzado de azul, y baila, baila de contento, de frío, para que entre en calor su corazón, su corazón de madera que trae la buena suerte. Por la noche, alza sus brazos suplicantes hacia las estrellas.

Pierre Reverdy

Versión de José Luis Rivas

SOL
SOLEIL

Alguien acaba de irse
En el cuarto
Queda un suspiro
Vida que deserta

La calle
Y la ventana abierta

Un rayo de sol
sobre el césped.

Pierre Reverdy

Versión de Octavio Paz

De Marco Antonio Montes de Oca

CARGAMENTO

Camino encorvado por mi carga de fantasmas.
Siento que no haya sangre sino humo en mis entrañas,
Pero cómo pesa, cómo hunde la pisada de cada pie hasta volverla abismo.
Cambio mis fantasmas por una tribu de ranas y zarigüeyas,
Cambio mis fantasmas por un séquito de leones y remolinos;
Los cambio en verdad por un plato de lava caliente.
Se hizo arrojadizo el corazón y yo te lo envío
Antes de que tanto fantasma me vuelva bruma las serviciales médulas.

Que un rayo parta al rayo mismo.
Que la luz de adentro fluya entre mis labios
Como un bosque de miel para ti que no pesas,
Para ti que no eres lastre que inventa jorobas para los recién nacidos.

Vuelve a la carga mi batallón de flores.
En la hostia una pequeña fractura denuncia la sangre divina.
El cielo y la tierra se juntan hasta que sólo los separa
Un álamo que agita su follaje como un pandero.
Ya me vence mi muerte, los fantasmas atan mi cuerpo
En profundos esqueletos de coral.
Doy vueltas a la noria, conozco mi deber de esclavo,
Pero no conozco a mi dueño, ni sé por qué estoy aquí.

Marco Antonio Montes de Oca

24 de agosto de 2005

Cementerio

CEMENTERIO

Sotos de hojas cercan
el cementerio.
Y con la voz suave del verano
dicen
lo que no puede volver.
Por la hierba algún viento busca algo
perdido.
Pero el tiempo ya se fue
por las puertas enrejadas.

Harry Martinson

Versión de Octavio Paz y Pedro Zekeli

De José Agustín Goytisolo

NADIE ESTÁ SOLO

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.

José Agustín Goytisolo


PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo

23 de agosto de 2005

Recuerdo de Pushkin

A LA CIUDAD DE PUSHKIN

¿Qué puedo hacer? Ellos te destruyeron,
¡Qué encuentro más cruel que el separarse!
Aquí hubo un surtidor, allá alamedas,
más a lo lejos verdecía el parque...
La aurora más rosada que ella misma
fue aquél abril. Olor a húmeda tierra,
a primer beso...

Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron,
para brillar cien veces más lozanas en la forma de un verso.
Las rosas se trocaron en purpúreas rosaledas silvestres,
pero los himnos de la escuela siguen brotando sin desánimo.
¡Medio siglo pasó! Fui premiada por la divina suerte
y en los días violentos olvidé el fluir de los años.
¡Ya no voy por allí! Pero a la orilla del río de la muerte,
yo llevaré mis trémulos jardines de Tsárskoie Seló.

Ana Ajmátova

Versión de Rafael Alberti

RECUERDO

Cuando cesa el estrépito del día en torno al hombre,
y a las mudas calles del pueblo,
clarísima, desciende la sombra de la noche;
cuando el sueño premia el trabajo;
entonces vivo horas amargas de vigilia
que se consumen en silencio.

En la nocturna paz, en mi interior se agita
íntima sierpe de la culpa;
y los sueños rebullen; y a la mente abatida
por la pena viene el dolor.

Ante mí, lentamente, la callada memoria
despliega su largo pergamino;
y al leer en él con asco aquello que yo he sido,
maldigo todo y me estremezco
y amargamente lloro y amargamente gimo,
mas no borro las tristes líneas.

Alexandr Pushkin

Versión de Selma Ancira y Gerardo Torres

Haiku

De pie en un cruce.
Y en todas direcciones,
tarde de otoño.

Yamaguchi Seishi

Versión de Antonio Cabezas

22 de agosto de 2005

De Idea Vilariño

QUE FUE LA VIDA

Qué fue la vida
qué
qué podrida manzana
qué sobra
qué desecho

Si era una rosa
si era
una nube dorada
y debió florecer
liviana
por el aire.

Si era una rosa
si era
una llama feliz
si era cualquier cosa
que no pese
no duela
que se complazca en ser
que sea fácil
fácil.

No pudo consistir en corredores
en madrugadas sórdidas
en asco
en tareas sin luz
en rutinas
en plazos.
No pudo ser
no pudo.

No eso
lo que fue
lo que es
el aire sucio de la calle
el invierno
las faltas varias las
miserias
el cansancio

en un mundo desierto.

Idea Vilariño


CUÁNDO YA NOCHES MÍAS

Cuándo ya noches mías
ignoradas e intactas,
sin roces.

Cuándo aromas sin mezclas
inviolados.

Cuándo yo estrella fría
y no flor en un ramo de colores.

Y cuando ya mi vida,
mi ardua vida,
en soledad
como una lenta gota
queriendo caer siempre
y siempre sostenida
cargándose, llenándose
de sí misma, temblando,
apurando su brillo
y su retorno al río.

Ya sin temblor ni luz
cayendo oscuramente.

Idea Vilariño

En cuanto a poetas

EN CUANTO A POETAS
AS FOR POETS

En cuanto a poetas
Los Poetas de la Tierra
Que escriben poemas cortos,
No necesitan ayuda del hombre.

Los Poetas del Aire
Ejecutan los ventarrones más veloces
Y a veces se tienden en los remolinos
Poema tras poema,
Se recogen por su propia fuerza.

A menos de cincuenta grados
El combustible no fluirá
Y el propano permanece dentro del tanque.
Los Poetas del Fuego
Se incendian en el cero absoluto
Amor fósil que vuelve a brotar.

El primer
Poeta del Agua
Estuvo seis años sumergido.
Cubierto con algas marinas.
La vida en su poema
Dejó millones de huellas
Minúsculas y diferentes
Trazos entrecruzados en el lodo.

Con el Sol y la Luna
En su vientre
El Poeta del Espacio
Duerme.
El cielo no tiene fin-
Pero sus poemas,
vuelan más allá del margen,
como gansos salvajes.

Un Poeta de la Mente
Se queda en casa.
La casa está vacía
Y no tiene paredes.
El poema
Se ve por todos lados,
En cualquier lugar,
Al instante.

Gary Snyder

Versión de Federico Patán