tag:blogger.com,1999:blog-74814772007-05-02T09:51:11.593-05:00Sobre Poesía y algunas versionesMarco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comBlogger172125tag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1102980007174639272007-01-31T17:17:00.000-06:002007-01-29T18:05:44.615-06:00Poesía de la mente: Wallace Stevens<h2>EL EMPERADOR DE LOS HELADOS<br/><em>THE EMPEROR OF ICE-CREAM</em></h2>Llama al arrollador de cigarrones,<br />aquel robusto, y dile que revuelva<br />en ollas de cocina concupiscentes grumos.<br />Gasten flema las chicas vistiendo como suelen,<br />y tráiganles aquellos jóvenes<br />flores arrebujadas en periódicos viejos.<br />En ser el parecer acabe transformado.<br />Único emperador es el emperador de los helados.<br /><br />Del ropero de pino, al que le faltan ya<br />tres de sus diáfanas perillas, toma<br />la sábana en la cual una vez bordó ella<br />colas de pavorreal, y tiéndela de modo<br />que tape bien su cara. Si quedan descubiertos<br />los pies callosos, mostrarán así<br />cuán fría y silenciosa yace.<br />Que la lámpara fije los rayos fulgurados.<br />Único emperador es el emperador de los helados.<h4>Wallace Stevens</h4><h5>Versión de Jaime García Terrés</h5><br /><h2>EL HOMBRE DE NIEVE<br/><em>THE SNOW MAN</em></h2>Se debe poseer un espíritu de invierno<br />para observar la escarcha y las ramas<br />de los pinos encostrados de nieve;<br /><br />y haber tenido frío durante largo tiempo<br />para contemplar los enebros erizados de hielo,<br />los rudos abetos en el distante resplandor<br /><br />del sol de enero; y no pensar<br />en ningún dolor en el sonido del viento,<br />en el rumor de unas pocas hojas,<br /><br />que es la voz de la tierra<br />llena del mismo viento<br />que sopla en el mismo desnudo paraje<br /><br />para el que escucha, el que escucha en la nieve,<br />y, nada en sí mismo, contempla<br />esa nada que no está allí y la nada que está.<h4>Wallace Stevens</h4><h5>Versión de Alberto Girri</h5><br /><h2>DE POESÍA MODERNA<br/><em>OF MODERN POETRY</em></h2>El poema de la mente en el acto de hallar <br />Lo que habrá de bastarle. No siempre hubo de hallar: <br /><br />La escena era precisa: repetía <br />Lo que había en el guión. <br /><span style="margin:118px;">Entonces el teatro</span><br />Cambiaba en algo más. Y su pasado era un recuerdo. <br /><br />Ha de vivir. Saber el habla del lugar. <br />Ha de encarar a los hombres del tiempo, <br />Hallar a las mujeres del tiempo; pensar acerca de la guerra <br />Y hallar lo que habrá de bastarle. He de <br />Edificar un escenario nuevo, estar sobre el escenario <br />Y, tal actor insaciable, lentamente y con <br />Meditación decir palabras que en el oído <br />En el más delicado oído de la mente, repitan <br />Exactamente lo que quiere oír, en cuyo <br />Sonido, un invisible auditorio escucha <br />No la pieza, sino a sí mismo, expresada en una <br />Emoción como de dos personas, como de <br />Dos emociones convirtiéndose en una. El actor es <br />Un autor metafísico en lo oscuro, tañendo <br />Un instrumento, tañendo tensas cuerdas que producen <br />Sonidos que atraviesan súbita equidad, que contienen <br />En su totalidad la mente, debajo de la cual no puede <br />Descender, fuera de la que no habrá de subir. Debe <br />Ser el encuentro de una satisfacción, y <br />Quizá de un hombre patinando, una mujer que baila, una <br />Mujer peinándose. El poema del acto de la mente.<h4>Wallace Stevens</h4><h5>Versión de Andrés Sánchez Robayna</h5><br /><h2>ESTHÉTIQUE DU MAL</h2><em>FRAGMENTO</em><br /><br />I<br /><br />Estaba en Nápoles y escribía a su gente.<br />Entre una carta y otra leía párrafos<br />sobre lo sublime. El Vesubio había gruñido<br />un mes. Era agradable estar ahí sentado:<br />cálidos fulgores trazaban ángulos de llamas<br />sobre los cristales. Por ser un ruido antiguo<br />podía describir el terror de ese ruido.<br />Recordó las frases: pena audible al mediodía,<br />pena que a sí misma se apena, pena<br />que mata penas en el ápice de la pena.<br />El volcán trepidaba en otro éter<br />como al fin de la vida el cuerpo tiembla.<br /><br />Casi la hora del almuerzo. La pena es humana.<br />Rosas en el fresco café. En su libro<br />estaba escrita la perfecta catástrofe.<br />Si no fuese por nosotros, el Vesubio, sin pena,<br />con fuego sólido consumiría estas tierras extremas.<br />No sabe que los gallos cantan al morir.<br />Ante esta faz de lo sublime, huimos.<br />Y sin embargo, si no fuese por nosotros<br />nada sentiría el pasado entero al ser destruido.<h4>Wallace Stevens</h4><h5>Versión de Octavio Paz</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-48466807441940320812007-01-30T18:49:00.000-06:002007-01-29T18:10:33.086-06:00HaikuEl sol labriego<br />transfigura las cosas,<br />y yo estoy ciego...<h4>José Dolores Frías</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-77429293643208474322007-01-30T18:07:00.000-06:002007-01-29T18:09:23.906-06:00Cuando un hombre entra en una mujer<h2>CUANDO UN HOMBRE ENTRA EN UNA MUJER<br/><em>WHEN A MAN ENTERS A WOMAN</em></h2>Cuando un hombre entra<br />en una mujer,<br />como el oleaje que muerde la orilla,<br />una y otra vez,<br />y la mujer abre la boca de placer<br />y sus dientes brillan<br />como el alfabeto,<br />Logos aparece ordeñando una estrella,<br />y el hombre<br />dentro de la mujer<br />hace un nudo,<br />para que nunca más estén separados<br />y la mujer<br />sube a una flor<br />y Logos aparece<br />y desata los ríos.<br /><br />Este hombre,<br />esta mujer<br />con su doble hambre,<br />han procurado penetrar<br />la cortina de Dios,<br />lo cual brevemente<br />han logrado<br />aunque Dios<br />en su perversidad<br />deshace el nudo.<h4>Anne Sexton</h4><h5>Versión de Beth Miller</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-41140120024419405612007-01-30T13:15:00.000-06:002007-01-29T16:17:25.135-06:00Noche invernal de un anciano<h2>NOCHE INVERNAL DE UN ANCIANO<br/><em>AN OLD MAN'S WINTER NIGHT</em></h2>Más allá de las puertas, a través de la helada<br />que cubre la ventana formando unas estrellas<br />dispersas, en la sombra, el mundo esta mirando <br />su cara: está vacía la habitación. Y duerme.<br />La lámpara inclinada muy cerca de su rostro<br />le impide ver el mundo. Ya no recuerda nada.<br />Y la vejez le impide recordar en qué tiempo<br />llegó hasta estos lugares, y por qué está aquí solo.<br />Rodeado de toneles se encuentra aquí perdido.<br />Sus pasos temblorosos hacen temblar el sótano:<br />lo asusta con sus pasos temblorosos: y asusta<br />otra vez a la noche (la noche de sonidos<br />familiares ). Los árboles aúllan allá afuera;<br />todas las ramas crujen. Una luz hay tan sólo<br />para su rostro, quieta, una luz en la noche.<br />A la Luna confía —en esa Luna rota<br />que por ahora vale más que el sol— el cuidado<br />de velar por la nieve que yace sobre el techo,<br />de velar los carámbanos que cuelgan desde el muro.<br />Sigue durmiendo. Un leño se derrumba en la estufa.<br />Despierta con el ruido. Sobresaltado cambia<br />de lugar. Es la noche. Respira suavemente.<br />No puede un viejo solo llenar toda una casa,<br />un rincón de los campos, una granja. No puede.<br />Así un anciano guarda la casa solitaria,<br />en la noche de invierno. Y está solo. Está solo.<h4>Robert Frost</h4><h5>Versión de Miguel Arteche</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-53732393920949001442007-01-29T17:09:00.000-06:002007-01-29T17:11:22.344-06:00Haikuel gorjear<br />crece y después declina<br />hasta el silencio<h4>Takahama Kyoshi</h4><h5>Versión de José María Bermejo</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-36604318193726592522007-01-29T16:11:00.000-06:002007-01-29T16:14:25.806-06:00De Jenaro Talens<h2>TERRITORIOS DE UN CUERPO</h2><em>FRAGMENTOS</em><br /><br />II<br /><br />Déjame ser el huésped de tu boca,<br />la lentitud con que el calor recorre tu desnudo.<br />Soy como el frío de una noche desierta,<br />pronto a buscar cobijo en los derrumbaderos<br />donde hace nido la melancolía.<br />Hay tanto resplandor, la luna es tanta<br />que me deslumbras con la calidez<br />de tu silencio, y me sumerjo en ti.<br />Nunca pensé una eternidad tan cerca.<br /><br />V<br /><br />Apaga las estrellas,<br />desconecta el sol.<br />Quiero adentrarme a tientas<br />por los acantilados de tu piel,<br />reconstruir sobre tu boca<br />las letras, una a una,<br />con que dar nombre al fuego,<br />a la locura de saber que he visto<br />el cielo tan de cerca, o no, tan mío<br />que mi país se llama medianoche.<br />¿Quién eres? ¿Dónde estás? Qué importa,<br />si te elegí entre todas las estrellas.<br /><br />VII<br /><br />Detrás de mi silencio oíste «no»,<br />cuando quise decirte que no hay olas sin<br />la polilla del tiempo, su escozor,<br />o el duermevela de un escalofrío.<br />De mi antigua ambición no queda nada,<br />quizá no más de un torpe balbuceo<br />quemado en el rescoldo de tu boca.<br />Déjame a solas con la muerte.<br />Para impregnarme de tu luz<br />fue necesaria la tiniebla.<br />Luego, al quebrar el alba,<br />con un desasosiego<br />que tiende a confundirse con la oscuridad<br />busco tus ojos en los míos<br />para que me confirmen que viví. ¿Me entiendes?<br />También yo, como el sol, me pondré un día.<br />Escribiré un poema sin mujer, sin nada,<br />y al leer las palabras que dan forma a mi rostro<br />tal vez no adviertas que no estoy. Abrázame.<br />Pido la vez para apagar el sol.<h4>Jenaro Talens</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-16107967981256226282007-01-29T13:57:00.000-06:002007-01-29T16:08:02.616-06:00Que no hay amor feliz<h2>QUE NO HAY AMOR FELIZ<br /><em>IL N'Y A PAS D'AMOUR HEUREUX</em></h2>Nada tiene seguro<br />El hombre ni flaqueza<br />Ni fuerza ni corazón<br />Si cree abrir los brazos<br />Una cruz es su sombra<br />Cuando quiere ceñir<br />Su vida la destruye<br />Es su vida un extraño<br />Doloroso divorcio<br />Que no hay amor feliz<br /><br />Se parece su vida<br />A soldados sin armas<br />Que se hubiera vestido<br />Para muy otro fin<br />De qué puede servirles<br />Alzarse de mañana<br />Para hallarse a la tarde<br />Desarmados sin fe<br />Repetid «vida mía»<br />Y contened el llanto<br />Que no hay amor feliz<br /><br />Amor mi bello amor<br />Desgarradura mía<br />Yo te llevo en mi ser<br />Como pájaro herido<br />Y aquéllos sin saber<br />Miran cómo pasamos<br />Diciendo tras de mí<br />Palabras que he trenzado<br />Y por tus grandes ojos<br />Murieron sin vivir<br />Que no hay amor feliz<br /><br />De aprender a vivir<br />No hay tiempo es tarde<br />Lloremos en la noche<br />Nuestro llanto al unísono<br />Con cuántas pesadumbres<br />Pagamos un temblor<br />Y con cuántos dolores<br />La mínima canción<br />Por un son de guitarra<br />Cuánto hay que gemir<br />Que no hay amor feliz<br /><br />Que no hay nunca amor<br />Que no sea un dolor<br />Que no hay nunca amor<br />Que no nos llegue a herir<br />Que no hay nunca amor<br />Que no pueda humillar<br />Ni el amor a la patria<br />Más que el amor a ti<br />Que no hay nunca amor<br />Que no haga llorar<br /><br />Que no hay amor feliz<br />Nuestro amor es así <h4>Louis Aragon</h4><h5>Versión de José Ángel Valente</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156550351038468632006-08-26T18:55:00.000-05:002006-08-25T18:59:11.053-05:00En celebración<h2>EN CELEBRACIÓN<br/><em>IN CELEBRATION</em></h2>Estás sentado en una silla, nada te toca, sientes<br />cómo se vuelve el viejo ser un ser más viejo, imaginas<br />sólo la paciencia del agua, el fastidio de la piedra.<br />Piensas que el silencio es la página de más,<br />piensas que nada es bueno, ni malo, ni siquiera<br />la sombra que invade la casa mientras tú miras, sentado,<br />cómo la invade. Otras veces la has visto. Tus amigos<br />pasan tras la ventana, en sus rostros la marca de la pena.<br />Quisieras saludarlos pero no puedes ni alzar la mano.<br />Estás sentado en una silla. Te vuelves hacia la yerbamora<br />que extiende sobre la casa su red ponzoñosa.<br />Pruebas la miel de la ausencia. Es lo mismo.<br />Dondequiera que estés, es lo mismo que se pudra<br />la voz antes que el cuerpo o que se pudra el cuerpo<br />antes que la voz. Sabes que el deseo lleva a la pena,<br />la pena a la consumación, la consumación<br />al vacío. Sabes que esto es diferente, esto<br />es la celebración, la única celebración,<br />sabes que si te das entero a la nada<br />habrás sanado. Sabes que hay alegría en sentir<br />cómo tus pulmones preparan su futuro de ceniza,<br />y así esperas, miras y esperas: el polvo se establece.<br />Rondan la sombra las horas milagrosas de la infancia.<h4>Mark Strand</h4><h5>Versión de Octavio Paz</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156287488388800292006-08-25T18:55:00.000-05:002006-08-24T18:43:50.750-05:00Anadiómene<h2>ANADIÓMENE</h2>Heme aquí.<br />Amanece una rosa de bienaventurada luz,<br />y en ella voy surgiendo con las manos tendidas;<br />al azul de los cielos me invita la bonanza.<br />Súbitamente<br />los terrenales vientos irrumpen en mis pechos<br />y me sacuden toda.<br />¡Oh Zeus, qué profundo es el mar,<br />y mis cabellos desceñidos<br />me pesan cual si fueran piedras!<br />¡Brisas, volad! ¡Oh Kimothoe, Glauca,<br />sostened mi torso!<br />Yo no soñe brotar<br />así, de un aliento subyugada<br />en los brazos del sol.<h4>Angelós Sikelianós</h4><h5>Versión de Jaime García Terrés</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156462776374238952006-08-25T13:38:00.000-05:002006-08-24T18:39:36.376-05:00HaikuSopla la nevisca<br />atravesando el fondo<br />de la tristeza<h4>Naito Jôsô</h4><h5>Versión de Vicente Haya</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156462524901040942006-08-25T09:31:00.000-05:002007-01-29T17:32:44.146-06:00Himnos a la noche<h2>HIMNOS A LA NOCHE<br/><em>HYMNEN AN DIE NACHT</em></h2><em>FRAGMENTOS</em><br /><br />1<br /><br />¿Qué ser vivo, dotado de sentidos, no ama por encima de todas las maravillas del espacio circundante, a la luz jubilosa – con sus colores, sus rayos y sus ondas, dulce omnipresencia al despuntar el alba? Como alma íntima y vital la respira el mundo gigantesco de los astros que flotan, en incesante danza, por su fluido azul – la respira la piedra, centelleante y en eterno reposo, la respira la planta, meditativa, que sorbe la savia de la tierra, y el salvaje animal, ardiente y multiforme – pero antes que todos ellos, la respira el egregio extranjero, de ojos pensativos y labios suavemente cerrados y llenos de sonidos. Como un rey de la naturaleza terrestre, la luz convoca todas las fuerzas a cambios innúmeros, crea y destruye infinitas ataduras, envuelve a todos los seres de la tierra en su aureola celestial – con su sola presencia revela el esplendor de los reinos de este mundo.<br /><br />Dejándola atrás me dirijo hacia la sagrada, inefable y misteriosa noche. Lejos yace el mundo – sumido en honda cripta – desierto y solitario es el lugar. Una profunda melancolía vibra por las cuerdas del pecho. Quiero descender en gotas de rocío y mezclarme con la ceniza. –Lejanías del recuerdo, deseos de juventud, sueños de la infancia, breves alegrías y vanas esperanzas de una larga vida acuden cubiertas de grises ropajes, como niebla del ocaso a la puesta del sol. En otros espacios ha levantado la luz sus alegres tiendas. ¿No regresará al lado de sus hijos que esperan su retorno con la fe de la inocencia?<br /><br />¿Qué es lo que de forma repentina surge del fondo del corazón y sorbe el aire suave de la melancolía? ¿Te complaces también en nosotros, noche oscura? ¿Qué es lo que ocultas bajo tu manto, que con fuerza invisible me penetra el alma? Un preciado bálsamo destila de tu mano, como si fuera un atado de amapolas. Tú haces que se levanten las pesadas alas del desánimo. Una oscura e inefable emoción nos invade – alegre y asustado, veo ante mí un rostro grave, un rostro que dulce y reverente se inclina hacia mí, y entre la interminable maraña de sus rizos, aparece la amorosa juventud de la madre. ¡Qué pobre y pueril aparece ahora la luz! – ¡Qué alegre y bendita la despedida del día! Sólo porque la noche aleja de tí a tus servidores, sembraste en las inmensidades del espacio las esferas luminosas que pregonan tu omnipotencia – tu retorno – mientras dure tu alejamiento. Más celestiales que aquellas brillantes estrellas nos parecen los ojos infinitos que la noche abrió en nosotros. Más lejos ven ellos que los pálidos ojos de aquellas incontables legiones – sin necesitar la luz, sus ojos atraviesan la profundidad del alma enamorada – llenando de indecible deleite un espacio más alto. Gloria a la reina del mundo, la gran mensajera de universos sagrados, la protectora del amor dichoso – ella te envía hasta mí – mi tierna amada – adorado sol de la noche – ahora permanezco despierto – porque soy tuyo y soy mío a la vez – tú me has anunciado que la noche es vida: tú me has hecho hombre – mi cuerpo se consume en ardor espiritual, y convertido en aire, que a ti me una y que íntimamente me disuelva, y eterna será nuestra noche de bodas.<br /><br />3<br /><br />Antaño, cuando derramaba amargas lágrimas, cuando disuelta en dolor mi esperanza se desvanecía, estando en la estéril colina que en estrecho y oscuro lugar albergaba la imagen de mi vida – solo, como jamás estuvo nunca un solitario, hostigado vivía por un miedo indecible – sin apenas fuerzas, sólo un reflejo de la miseria. – Cuando buscaba auxilio a mi alrededor – avanzar no podía, retroceder tampoco – y un anhelo infinito me aferraba a la vida fugaz, apagada – entonces, desde la distancia azul – desde la altura de mi antigua dicha descendió un estertor de desfallecimiento – y de repente se rompió el vínculo del nacimiento – las ataduras de la luz. Se desvaneció la gloria terrenal y con ella mi tristeza – la melancolía se fundió en un mundo insondable y nuevo – y tú, entusiasmo de la noche, sueño del cielo, viniste sobre mí – el entorno se fue levantando lentamente; sobre el paisaje, suspendido flotaba mi espíritu, libre, vuelto a nacer. La colina se convirtió en una nube de polvo – a través de la nube vi los rasgos transfigurados de la amada. En sus ojos descansaba la eternidad – cogí sus manos, y las lágrimas se convirtieron en vínculo centelleante, inquebrantable. Pasaron milenios huyendo hacia la lejanía, como tempestades. Abrazado a su cuello lloré lágrimas extasiadas por la nueva vida. – Fue el primero, el único sueño – y desde entonces sólo vivo una fe eterna e inalterable en el cielo de la noche y en su luz, la amada.<h4>Novalis</h4><h5>Versión de Rodolfo Häsler</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156292539824307772006-08-24T17:20:00.000-05:002006-08-24T18:10:19.873-05:00Mis lectores<h2>MIS LECTORES</h2>Un viejo vagabundo en Addis-Abeba<br />Que ha conquistado muchas tribus,<br />Me envió con un lancero negro<br />Un mensaje hecho con mis propios versos.<br />Un teniente veterano en mil batallas <br />Cierta vez en el mar del sur,<br />Bajo el fuego de baterías enemigas,<br />Me leyó toda la noche mis versos.<br />Un hombre que entre el gentío<br />Disparó al enviado del zar,<br />Se acercó a darme la mano,<br />Agradecido por mis versos.<br /><br />Mis lectores son fuertes, perversos y alegres,<br />Asesinos de hombres y elefantes,<br />Pueden morir de sed en el desierto,<br />O congelarse al borde del eterno hielo;<br />Son leales a nuestro planeta<br />También alegre, fuerte y perverso, <br />Y llevan mis libros en sus bolsas de viaje,<br />Los leen en los palmares<br />O los olvidan en los barcos que naufragan.<br /><br />No los ofendo con mi neurastenia, <br />Ni los vejo con mi ardor espiritual,<br />No los canso con insinuaciones serias<br />Cuyo fondo no vale la pena.<br />Pero cuando alrededor silban las balas,<br />Cuando las olas rompen la borda,<br />Les enseño con mis versos a no temer,<br />A no temer y hacer lo que corresponda.<br />Y cuando una mujer de rostro hermoso,<br />Sintiéndose la más bella del mundo, <br />Les dice que ya no los ama,<br />Yo les enseño entonces a sonreír,<br />A marcharse para no regresar jamás.<br />Y cuando les llegue su última hora,<br />Una bruma roja y exacta cubrirá sus miradas.<br />Entonces les enseñaré a recordar<br />La vida cruel y bondadosa,<br />La tierra ajena y natal<br />Y les mostraré cómo comparecer ante Dios<br />Con palabras sencillas y sabias<br />Y a esperar de él, tranquilamente, su juicio.<h4>Nikolái Gumiliov</h4><h5>Versión de Jorge Bustamante García</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156292721275425842006-08-24T13:24:00.000-05:002006-08-22T19:25:21.276-05:00Haiku¡Ay, el aire yerto,<br />campana en el frío,<br />ojos en la escarcha!<h4>Juan Ramón Jiménez</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156461336745701582006-08-24T10:13:00.000-05:002007-01-29T17:41:15.124-06:00De Cintio Vitier<h2>TRABAJO</h2>Esto hicieron otros<br />mejores que tú <br />durante siglos. <br />De ellos dependía <br />tu sensación de libertad <br />tu camisa limpia <br />y el ocio de tus lecturas y escrituras. <br />De ellos depende <br />todo <br />lo que te parecía natural <br />como ir al cine <br />o estar triste, levemente. <br />Lo natural, sin embargo, es el fango, <br />el sudor, el excremento. <br />A partir de ahí, comienza <br />la epopeya, que no es sólo <br />un asunto de héroes deslumbrantes, <br />sino también <br />de oscuros héroes, suelo de tus pisadas, <br />página donde se escriben las palabras. <br />Deja las palabras, prueba <br />un poco <br />lo que ellos hicieron, hacen, <br />seguirán haciendo <br />para que seas: <br />ellos, <br />los sumidos en la necesidad <br />y la gravitación, <br />los molidos por los soles implacables <br />para que tu pan siempre esté fresco, <br />los atados <br />al poste férreo de la monotonía <br />para que puedas barajar todos los temas, <br />los mutilados <br />por un mecánico gesto infinitamente repetido <br />para que puedas hacer <br />lo que te plazca con tu alma y con tu cuerpo. <br />Redúcete como ellos. <br />Paladea el horno, <br />come fatiga. <br />Entra un poco, siquiera sea clandestinamente, <br />en el terrible reino de los sustentadores <br />de la vida.<br /><br /><h2>UN EXTRAÑO HONOR</h2>El árbol sabe, con sus raíces y sus ramas, <br />todo aquello que puede ser un árbol: <br />¿o acaso también falta <br />a su mitad visible otro esplendor <br />que es lo que está sufriendo y anhelando? <br />No lo sabemos. Pero él <br />no necesita conocerse. Basta <br />que su misterio sea, sin palabras <br />que vayan a decirle lo que es, lo que no es. <br />El árbol, majestuoso como un árbol, <br />lleno de identidad hasta las puntas, <br />puede medirse cara a cara con el ángel. <br /><br />Y nosotros ¿con quién nos mediremos, <br />quién ha de compartir nuestra congoja? <br />Ved ese rostro, escrutad esa mirada <br />donde lo que brilla es un vacío, <br />repasad como en sueños <br />esas líneas dolorosas en torno de los labios, <br />ese surco que ha de ahondarse en la mejilla, <br />la desolada playa de la frente, <br />la nariz como un túmulo funesto. ¡Qué devastado reino, <br />qué fiero y melancólico despojo, humeando todavía! <br />Sólo otro rostro podría comprenderlo. <br />Así nos miramos cara a cara, el alma desollada, <br />con el secreto júbilo insondable que nos funda, <br />que está hecho de vergüenza <br />y de un extraño honor.<h4>Cintio Vitier</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156291262583582962006-08-23T18:19:00.000-05:002006-08-22T19:01:02.586-05:00Memorables<h2>MEMORABLES<br/><em>MÉMORABLES</em></h2>Acuérdate de tu padre y de tu madre, y de la primera mentira cuyo olor indiscreto aún repta en tu memoria.<br /><br />Acuérdate del primer insulto a aquellos que te hicieron: la semilla de la soberbia sembrada estaba, la rotura brillaba rompiendo la noche una.<br /><br />Acuérdate de las noches de terror en las que la idea de la nada te arañaba el vientre y volvía a roerte, como un buitre, una y otra vez; y acuérdate de las mañanas soleadas en tu pieza.<br /><br />Acuérdate de la noche de la liberación en que, al caer como un velo tu cuerpo desnudo, respiraste un momento el aire incorruptible; y acuérdate de los animales pegajosos que volvieron a apoderarse de ti.<br /><br />Acuérdate de las magias, de los venenos y de los sueños tenaces; -querías ver, para ver cerrabas los dos ojos, sin saber cómo abrir el otro.<br /><br />Acuérdate de tus cómplices y de vuestros engaños, y de ese gran deseo de salir de la jaula.<br /><br />Acuérdate del día en que rompiste la tela y en el que, vivo, fuiste hecho prisionero, detenido allí mismo en medio del estrépito de los estrépitos de las ruedas de ruedas girando sin girar, tú en el interior, siempre atrapado por el mismo momento inmóvil, repetido, repetido, y el tiempo daba solamente una vuelta, todo giraba en tres sentidos innombrables, el tiempo sobre sí mismo se cerraba; y los ojos de carne veían sólo un sueño, sólo existía un devorador silencio, las palabras eran como cueros secos, y el ruido, el sí, el ruido, el no, el aullido visible y negro de la máquina te negaba -y el grito silencioso "existo" que oyen los huesos, que hace morir la piedra, del que cree morir lo que nunca ha existido, -y a cada instante volvías a nacer sólo para ser negado por el gran círculo sin límites, por entero puro, por entero centro, puro salvo tú.<br /><br />Y acuérdate de los días que siguieron, cuando caminabas como un cadáver embrujado, con la certeza de ser comido por lo infinito, de ser anulado por el único existente Absurdo.<br /><br />Y sobre todo acuérdate del día en que quisiste tirarlo todo, sin importar el cómo, -pero un guardián velaba en la noche, velaba mientras soñabas, él hizo que tocaras tu carne, hizo que recordaras a los tuyos, hizo que recogieras tus harapos, -acuérdate de tu guardián.<br /><br />Acuérdate del hermoso espejismo de los conceptos y de las palabras emocionantes, palacio de espejos edificado en un sótano; y acuérdate del hombre que vino, rompió todo, te tomó con su áspera mano, te arrancó de tus sueños y hizo que te sentaras en las espinas del pleno día; y acuérdate que tú no sabes acordarte.<br /><br />Acuérdate que todo se paga, acuérdate de tu felicidad, pero cuando fue aplastado tu corazón era ya demasiado tarde para pagar por anticipado.<br /><br />Acuérdate del amigo que tendía su razón a fin de recoger tus lágrimas brotadas de la fuente helada a la que violaba el sol primaveral.<br /><br />Acuérdate de que el amor triunfó cuando ambos supisteis someteros a su fuego celoso, rogando morir en la misma llama.<br /><br />Pero acuérdate de que el amor no es de nadie, que en tu corazón de carne no es nadie, que el sol no es de nadie, enrojece al contemplar el lodo de tu corazón.<br /><br />Acuérdate de las mañanas en las que la gracia era como un bastón que alguien empuña, que te llevaba, sumiso, a través de tus jornadas, -¡feliz el ganado bajo el yugo!<br /><br />Y acuérdate de que tu pobre memoria entre sus dedos torpes dejó que el pez de oro se perdiese.<br /><br />Acuérdate de quienes te dicen: acuérdate, acuérdate de la voz que te decía: no caigas, -y acuérdate del placer dudoso de la caída.<br /><br />Acuérdate, pobre memoria mía, de las dos caras de la medalla, -y de su metal único.<h4>René Daumal</h4><h5>Versión de Miguel Frontán</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156290990309904352006-08-23T14:54:00.000-05:002006-08-22T18:56:30.310-05:00Haikuvendí mi campo<br />y no puedo dormir:<br />croar de ranas<h4>Tachibana Hokushi</h4><h5>Versión de José María Bermejo</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156290823974009132006-08-23T11:50:00.000-05:002006-08-22T18:53:43.976-05:00De Alí Chumacero<h2>POEMA DE AMOROSA RAÍZ</h2>Antes que el viento fuera mar volcado,<br />que la noche se unciera su vestido de luto<br />y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo<br />la albura de sus cuerpos.<br /><br />Antes que luz, que sombra y que montaña<br />miraran levantarse las almas de sus cúspides;<br />primero que algo fuera flotando bajo el aire;<br />tiempo antes que el principio.<br /><br />Cuando aún no nacía la esperanza<br />ni vagaban los ángeles en su firme blancura;<br />cuándo el agua no estaba ni en la ciencia de Dios;<br />antes, antes, muy antes.<br /><br />Cuando aún no había flores en las sendas<br />porque las sendas no eran ni las flores estaban;<br />cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,<br />ya éramos tú y yo.<h4>Alí Chumacero</h4><br /><h2>EL SUEÑO DE ADÁN</h2>Ligera fue tu voz, mas tu palabra dura <br />con vuelo de paloma sin más peso <br />que su inmóvil cruzar el mar del viento; <br />y persistes como un sonido bajo el agua, <br />desde mi piel al aire levantada, <br />ligera como fuiste, como esa ala <br />que olvidada del mundo se recrea, <br />convertida en ausencia y en olvido.<br /><br />Vivo de oírme el cuerpo y de entregarme al tiempo <br />como a un rumbo sin luz la adormecida rosa, <br />como asoma en el sueño y luego muere <br />el cielo que una tarde contemplamos, <br />y oigo la vida en mí, su aliento te recuerda <br />ingrávida, en latidos desprendida, <br />con un temblor de silenciosas aguas <br />de su propia amargura renaciendo.<br /><br />Sufres conmigo cuando sólo miro <br />que el amor es un cuerpo de imágenes poblado, <br />y caricia se llama a tocar el recuerdo, <br />a sentir las tinieblas en las manos <br />y en un esfuerzo inútil oponerse <br />a ese tiempo que arrastra nuestro duelo <br />hasta inclinar los labios a la nieve <br />y tender en ceniza nuestros cuerpos. <br />Te siente el corazón como un aroma <br />que en un eco perdiera sus imágenes, <br />y me palpo la piel tocando en ella <br />la tersura del agua donde yaces, <br />y después quedo solo, enamorado <br />de esta voz que del cuerpo se desprende <br />tomada en pensamiento, y en palabras te crea, <br />nacida nuevamente de mi sueño.<h4>Alí Chumacero</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156289648499530552006-08-22T20:28:00.000-05:002006-08-22T18:34:08.500-05:00¡Escuchad!<h2>¡ESCUCHAD!<br/><em>ПОСЛУШАЙТЕ!</em></h2>¡Escuchad!<br />Acaso, si las estrellas brillan,<br />¿es qué hay a quién le haga falta?<br />¿Es qué alguien quiere que estén?<br />¿Es qué alguien toma estas escupitinas por perlas?<br />Y a gritos,<br />entre polvaredas de mediodía,<br />se abre paso hacia dios,<br />teme que nadie le espere,<br />llora,<br />besa su mano nervuda,<br />ruega,<br />¡habrá por fuerza una estrella!<br />Clama,<br />¡no aguantará este calvario a oscuras!<br />Y después<br />anda inquieto,<br />con expresión de calma.<br />Le dice a alguien:<br />«¿Acaso ya no tienes nada?<br />¿No da miedo?<br />¡¿Sí?!»<br />¡Escuchad!<br />Acaso, si las estrellas<br />brillan,<br />¿es qué hay a quien le haga falta?<br />¡¿Es qué es preciso<br />que cada vez que anochece<br />sobre los tejados<br />se encienda siquiera una estrella?!<h4>Vladimir Maiakovski</h4><h5>Versión de Gabriel Dols</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156288959810408072006-08-22T18:20:00.000-05:002006-08-22T18:22:39.810-05:00HaikuMe llamarán por el nombre<br />de caminante.<br />Tempranas lluvias de invierno.<h4>Matsuo Bashô</h4><h5>Versión de Fernando Rodríguez Izquierdo</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156288611286890432006-08-22T09:12:00.000-05:002006-08-24T18:26:10.313-05:00Generación del 27: Jorge Guillén<h2>LAS DOCE EN EL RELOJ</h2>Un álamo vibró.<br />Las hojas plateadas<br />Sonaron con amor.<br />Los verdes eran grises,<br />El amor era sol.<br />Entonces, mediodía,<br />Un pájaro sumió<br />Su cantar en el viento<br />Con tal adoración<br />Que se sintió cantada<br />Bajo el viento la flor<br />Crecida entre las mieses,<br />Más altas. Era yo,<br />Centro en aquel instante<br />De tanto alrededor,<br />Quien lo veía todo<br />Completo para un dios.<br />Dije: Todo, completo.<br />¡Las doce en el reloj!<h4>Jorge Guillén</h4><br /><h2>CIMA DE LA DELICIA</h2>¡Cima de la delicia! <br />Todo en el aire es pájaro. <br />Se cierne lo inmediato <br />Resuelto en lejanía. <br /><br />¡Hueste de esbeltas fuerzas! <br />¡Qué alacridad de mozo <br />En el espacio airoso, <br />Henchido de presencia! <br /><br />El mundo tiene cándida <br />Profundidad de espejo. <br />Las más claras distancias <br />Sueñan lo verdadero. <br /><br />¡Dulzura de los años <br />Irreparables! ¡Bodas <br />Tardías con la historia <br />Que desamé a diario! <br /><br />Más, todavía más. <br />Hacia el sol, en volandas <br />La plenitud se escapa. <br />¡Ya sólo sé cantar!<h4>Jorge Guillén</h4><br /><h2>PERFECCIÓN</h2>Queda curvo el firmamento,<br />compacto azul, sobre el día.<br />Es el redondamiento<br />del esplendor: mediodía.<br />Todo es cúpula. Reposa,<br />central sin querer, la rosa,<br />a un sol en cenit sujeta.<br />Y tanto se da el presente<br />que el pie caminante siente<br />la integridad del planeta.<h4>Jorge Guillén</h4><br /><h2>HACIA EL FINAL</h2>Llegamos al final,<br />A la etapa final de una existencia.<br /><br />¿Habrá un fin a mi amor, a mis afectos?<br />Sólo concluirán<br />Bajo el tajante golpe decisivo.<br /><br />¿Habrá un fin al saber?<br />Nunca, nunca. Se está siempre al principio<br />De una curiosidad inextinguible<br />Frente a infinita vida.<br /><br />¿Habrá un fin a la obra?<br /><span style="margin:96px;">Por supuesto.</s><br />Y si aspira a unidad,<br />Por la propia exigencia del conjunto.<br />¿Destino?<br /><span style="margin:28px;">No, mejor: la vocación</s><br />Más íntima.<h4>Jorge Guillén</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156463153360684302006-08-21T18:44:00.000-05:002006-08-24T18:45:53.363-05:00Canción para adormecer a Mitzoura<h2>CANCIÓN PARA ADORMECER A MITZOURA</h2>Hazle, Dios mío, una cabaña al sol,<br />en un rincón de vieja campiña,<br />no debe ser más alta que una flor<br />que sea del tamaño de una oreja.<br /> <br />Hazle una charca de agua bajo el sol,<br />y de un palo de fósforo una nave<br />para que en su azufrada cabecita<br />ella pueda tocar el infinito.<br /> <br />Dále una mariposa delicada<br />y una rana tallada en esmeralda<br />y, Dios mío, promete a su cabaña<br />algún calor en el bosque de absintio.<br /> <br />Dále también, Dios mío, los colores<br />y el papel de la China necesario<br />para que borroneando en él, Mitzoura,<br />diseñe los perfiles de tu gloria.<br /> <br />Porque, por fin, cuando todo esté listo,<br />Dios mío, el padre vivirá en su casa.<h4>Tudor Arghezi</h4><h5>Versión de Pablo Neruda</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156287045488435032006-08-21T17:49:00.000-05:002006-08-22T17:50:45.486-05:00HaikuSobre la arena<br />escritura de pájaros:<br />memorias del viento.<h4>Octavio Paz</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1118241382132073742006-08-21T10:18:00.000-05:002006-08-22T18:07:07.473-05:00Sobre Helena...<h2>HELENA<br/><em>ELÉNI</em></h2><p align="right"><span style="font-size:78%;"><strong>Teucro:</strong> <em>...a la marina Chipre, donde el oráculo de Apolo mi residencia<br />decretó, mandando que impusiera a la ciudad el nombre<br />de la isla de Salamina, tierra en que nací.</em><br /><strong>Helena:</strong> <em>Jamás estuve en Troya, sólo un Fantasma estuvo.</em><br /><strong>Mensajero:</strong> <em>¿Qué dices? ¿Batallamos allí por una simple nube?</em><br />Eurípides, Helena</span></p>“Los ruiseñores no te dejarán dormir en Platres”.<br /><br />Tímido ruiseñor, en el aliento de las hojas,<br />tú que regalas música bañada por el rocío de los bosques<br />a cuerpos desunidos y a las almas<br />de quienes saben imposible su regreso.<br />Ciega voz, que palpas en la nocturna memoria<br />pisadas y ademanes –no me atrevería a decir besos–<br />y el amargo jadeo de alguna bárbara esclava.<br /><br />“Los ruiseñores no te dejarán dormir en Platres”.<br /><br />¿Qué son las Platres,? ¿Quién conoce esta isla?<br />He vivido mi vida oyendo nombres nunca oídos antes:<br />nuevos lugares y locuras nuevas de los hombres<br />o de los dioses;<br /><span style="MARGIN: 41px">Mi destino oscilante</s><br />entre la última estocada de un Áyax<br />y el hallazgo de alguna otra Salamina<br />me trajo aquí, a esta playa.<br /><span style="MARGIN: 41px">La luna</s><br />se levanta del mar como Afrodita;<br />abriga los astros del arquero, ahora asciende<br />al corazón de Scorpio, y todo así transforma.<br />¿Dónde está la verdad?<br />Arquero fui también en la guerra,<br />mi suerte es la de un hombre que erró el blanco.<br /><br />Ruiseñor melodioso,<br />en una noche como ésta, sobre las playas de Proteo,<br />te escuchaban las esclavas espartanas<br />y alzaron su lamento,<br />y entre ellas estaba –¡Quién lo pensara!–<br /><span style="MARGIN: 41px">Helena.</s><br />Ella, a quien buscamos tantos años en aquel Escamandro.<br />Estaba ahí, en las orillas del desierto; yo la toqué, me habló:<br />“No es verdad, no es verdad” – dijo gritando.<br />“Yo no abordé jamás el barco azul.<br />Nunca pisé la varonil Troya”.<br /><br />Ceñido el pecho, el sol en sus cabellos, erguida la figura,<br />sombras y sonrisas donde quiera<br />en sus hombros y muslos y rodillas;<br />Viva la piel, y con aquellos ojos de pestañas enormes,<br />estaba allí, sobre los bancos de un Delta.<br /><span style="MARGIN: 82px">¿Mas en Troya?</s><br />En Troya, nada – un fantasma.<br />Así lo dispusieron las deidades.<br />Y Páris, con una sombra yace, cual si fuera sólida;<br />Y nosotros matámonos los unos a los otros por Helena<br />durante diez inmensos años.<br />Grave dolor había llovido sobre la Hélade.<br />Tantos cuerpos arrojados a las fauces del mar,<br />a las fauces de la tierra.<br />Tantas almas trilladas como espigas en piedras de molino.<br />Y los ríos expiran entre el lodo la sangre<br />por una ondulación de lino, por una nubecilla,<br />un aletear de mariposa, por la pluma de un cisne,<br />por una prenda vacía, por una Helena.<br /><span style="MARGIN: 41px">¿Y mi hermano?</s><br /><span style="MARGIN: 41px">Ruiseñor, ruiseñor, ruiseñor,</s><br />¿Qué cosa es dios? ¿Qué cosa no lo es? ¿Y en medio de ambas cosas?<br /><br />“Los ruiseñores no te dejarán dormir en Platres”.<br /><br />Medroso pájaro,<br />En Chipre, besada por el mar,<br />donde hube de acordarme de la patria,<br />yo, solo, anclé con esta fábula,<br />si fábula es la mía,<br />si en verdad los hombres ya no acogerán más<br />el viejo engaño de los dioses.<br /><span style="MARGIN: 82px">Si en verdad</s><br />algún otro Teucro, al correr de los años,<br />o algún Áyax u otro Príamo, alguna Hécuba<br />o alguien desconocido, anónimo,<br />pero que hubiese visto un Escamandro<br />con aquellos aluviones de cadáveres,<br />no estuviera fatalmente destinado<br />a oír al emisario que descubre<br />cómo tanto dolor y tanta vida<br />se despeñaron al abismo<br />Por una prenda vana, por alguna Helena.<h4>Giórgos Seféris</h4><h5>Versión de Paola B. Khanno</h5><br /><h2>VARIACIONES SOBRE LA HELENA DE SEFÉRIS</h2><span style="font-size:78%;"><em>No te dejan en Platres<br />dormir los ruiseñores.</em><br />Yorgos Seferis</span><br /><br />No sé cómo puedes soportar tanta belleza.<br />No sé cómo, en la noche de tu alcoba,<br />puedes asumir esos ojos ardientes,<br />esa boca delineada por los delirios,<br />los huesos firmes de tu rostro,<br />la columna dórica del cuello,<br />los hombros en que se encaja<br />con equilibrio perfecto,<br />y esa ondulante catarata<br />de tu cuerpo<br />en el que cada curva<br />tiene su exacta dimensión<br />y todas se juntan<br />para crear<br />una armonía inusitada,<br />un canto a la carne<br />y al perfume que concentra<br />la belleza del mundo.<br />Intento describir<br />esa geografía alucinante<br />y no encuentro las palabras exactas.<br />No quisiera divagar, pues tal perfección<br />no soporta los excesivos lujos de la metáfora.<br />Exige lo literal,<br />un minucioso recuento<br />hecho con escuetos sustantivos<br />y cada sustantivo<br />como una línea<br />de dibujo japonés:<br />precisa en su trazo<br />y suavemente difuminada<br />para crear<br />la atmósfera de los sueños.<br />Supongo que a veces<br />te duele esta belleza<br />y lloras ante el espejo fascinado.<br />Ten compasión de ti misma<br />y de todos los heridos por tu vista.<br />Agradece al cielo esta belleza<br />y entrégala a los ojos del mundo<br />con la terrible sencillez<br />de las orquídeas que se abren<br />en la noche de la selva,<br />rodeadas de serpientes.<h4>Hugo Gutiérrez Vega</h4><br /><h2>HELENA<br/><em>ELÉNI</em></h2>Con la primera gota de la lluvia fue muerto el verano<br />Se empaparon las palabras que habían dado luz a claridades de<br /><span style="MARGIN: 17px">estrellas</s><br />Todas las palabras que te tenían a Ti como su único destino.<br />Hacia dónde tenderemos nuestras manos ahora que el tiempo ya no<br /><span style="MARGIN: 17px">nos considera</s><br />Hacia dónde dejaremos nuestros ojos ahora que las líneas lejanas<br /><span style="MARGIN: 17px">naufragaron en las nubes</s><br />Ahora que tus párpados cerránronse sobre nuestros paisajes<br />Y estamos -cual si la bruma nos hubiera atravesado-<br />Solos completamente solos rodeados por tus imágenes muertas<br /><br />Con la frente en el vidrio velamos el nuevo dolor<br />No es la muerte la que nos derribará puesto que Tú existes<br />Puesto que en otro lugar existe una brisa para revivirte entera<br />Para vestirte de cerca como te viste de lejos nuestra esperanza<br />Puesto que en otro lugar existe<br />Un valle muy verde más allá de tu risa hasta el sol<br />Diciéndole confidencialmente que de nuevo nos reencontraremos<br />No, no es la muerte a la que hemos de enfrentar<br />Sino una sola gota de lluvia otoñal<br />Una borrosa sensación<br />La Fragancia de la tierra humedecida en nuestras almas cuanto más<br /><span style="MARGIN: 17px">se alejan</s><br /><br />Y si no está tu mano en nuestra mano<br />Y si no está nuestra sangre en las venas de tus sueños<br />La luz en el cielo inmaculado<br />Y la música invisible dentro de nosotros oh! Melancólica<br />Pasajera de cuantas cosas nos retienen en el mundo todavía<br />Es el aire húmedo la estación del otoño la separación<br />El amargo apoyarse del codo en el recuerdo<br />Que brota cuando la noche va a separarnos de la luz<br /><br />Tras la ventana cuadrada que mira hacia la tristeza<br />Que no ve nada<br />Porque devino ya una música invisible en el brasero una campanada<br /><span style="MARGIN: 17px">del gran reloj en la pared</s><br />Porque devino ya<br />Poema verso con otro verso un son paralelo a la lluvia lágrimas y<br /><span style="MARGIN: 17px">palabras palabras palabras</s><br />Palabras no como las otras sino que también ellas con un único<br /><span style="MARGIN: 17px">destino: Tú</s><br /><br />Antes de mis ojos eras Luz<br />Antes del Amor amor<br />Y cuando te raptó el beso<br />Mujer.<h4>Odysseas Elytis</h4><h5>Versión de Paola B. Khanno</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1135192136307631002005-11-25T19:58:00.000-06:002005-12-21T13:14:33.276-06:00De Juan Gelman<h2>ESTOY SENTADO COMO UN INVÁLIDO EN EL DESIERTO DE MI DESEO DE TI</h2>Me he acostumbrado a beber la noche lentamente, porque sé que la habitas, no importa dónde, poblándola de sueños.<br /><br />El viento de la noche abate estrellas temblorosas en mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables de tu pelo.<br /><br />En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste y a veces les daría la libertad que exigen para volver a tí, con el helado filo del cuchillo.<br /><br />Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva en mí, que si me muero a tí te moriría.<h4>Juan Gelman</h4><br /><h2>FÁBRICAS DEL AMOR</h2><em>FRAGMENTO</em><br /><br />I<br /><br />Y construí tu rostro.<br />Con adivinaciones del amor, construía tu rostro<br />en los lejanos patios de la infancia.<br />Albañil con vergüenza,<br />yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,<br />para darte la voz,<br />para poner dulzura en tu saliva.<br />Cuántas veces temblé<br />apenas si cubierto por la luz del verano<br />mientras te describía por mi sangre.<br />Pura mía,<br />estás hecha de cuántas estaciones<br />y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.<br />Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.<br />Qué infinito de besos contra la soledad<br />hunde tus pasos en el polvo.<br />Yo te oficié, te recité por los caminos,<br />escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,<br />te hice un sitio en mi lecho,<br />te amé, estela invisible, noche a noche.<br />Así fue que cantaron los silencios.<br />Años y años trabajé para hacerte<br />antes de oír un solo sonido de tu alma.<h4>Juan Gelman</h4><br /><h2>DIOS</h2>Gastado, errante, sortea<br />fracasos como charcos<br />hoy que llueve. No quiere<br />leer lo que escribió. Le dieron<br />un papel que nadie<br />puede interpretar.<br />Sólo un loco.<br />Mira la tarde que se extingue<br />y espera sin esperanzas<br />que la noche sea eterna.<h4>Juan Gelman</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1135191173840862372005-11-25T15:50:00.000-06:002005-12-21T13:16:18.320-06:00Los árboles<h2>LOS ÁRBOLES<br/><em>THE TREES</em></h2>Los árboles se están cubriendo de hojas<br />como si algo estuviera por decirse.<br />Recientes brotes se distienden y abren;<br />una especie de pena es su verdor.<br /><br />¿Acaso ellos renacen y nosotros<br />envejecemos? No, también se mueren.<br />El acto anual de su renovación<br />está escrito en anillos de madera.<br /><br />Sin embargo, castillos incansables,<br />se trillan cada pleno y denso mayo.<br />Murió el año, parecen ya decir;<br />comienza nuevamente, nuevamente.<h4>Philip Larkin</h4><h5>Versión de Hernán Bravo Varela</h5>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.com